domingo, 1 de diciembre de 2013

Buda explotó por vergüenza



Película semidocumental del género dramático del año 2007. "Buda explotó por vergüenza" fue dirigida por una jonvencísima Hana Makhmalbaf, tenía tan sólo 18 años. Nació en Teherán, Irán, el 3 de septiembre de 1988. Es hija de los realizadores Mohsen Makhmalbaf y Marziyeh Meshkini, y hermana de la también directora y exitosa, Samira Makhmalbaf

Consiguió un amplio reconocimiento internacional con este film, entre ellos el Premio especial del jurado del Festival Internacional de San Sebastián, Premio de TVE "La Otra Mirada", Premio Unicef Paolo Ungari del Festival Internacional de Roma, Premio Daniel Langlois a la Innovación del Festival du Noveau Cinéma de Montreal, Premio Woman & Equality del Festival de Salónica de Grecia, y otros muchos. En el lanzamiento de su útima película, "Green Days" en la cual también fue guionista, la directora aprovechó para denunciar públicamente y en numerosas ocasiones las violaciones de los derechos humanos y políticos en Irán. 

Aunque "Buda explotó por vergüenza" fue su primer largometraje y la película que la popularizó internacionalmente, a los 14 años ya había dirigido, con tan solo una cámara digital, el documental "La alegría de la locura", que trata el proceso de selección de actores no profesionales que llevó a cabo su hermana Samira en Kabúl para su película "A las cinco de la tarde". Hana, también ha sido miembro de varios jurados en diferentes festivales. Su útimo galardón fue el Premio al mejor realizador en el Festival Internacional de cine de Derechos Humanos de Bishkek, Kyrgyzstán en el año 2010.

Buda Explotó por Vergüenza, relata la conmovedora historia de una niña afgana que toma la decisión de asistir a la escuela para recibir educación, o como ella misma dice en un momento muy comprometido del largometraje, para aprender historias divertidas. 

La película está ambientada tras la explosiva destrucción, por parte de los Talibanes el 9 de marzo de 2001, de la preislámica estatua gigante de Buda del valle de Bamiyán. Son dos, los colosos de Buda esculpidos en roca entre los siglos III y IV en la provincia central de Bamiyán, de 55 y 36,5 metros de altura. Aunque éstas dos estatuas gigantes de Buda ya habían sido dañadas anteriormente por disparos de morteros, la radio talibán "Voz de Shariat" anunció que el líder supremo del movimiento, el mullah Mohammad Omar, había ordenado la destrucción de todas las estatuas después de que eruditos islámicos emitieron un “fatwa” (decreto religioso) sobre el particular. Los gobernantes del Régimen Talibán decretaron la destrucción de todas las estatuas del país debido a que las representaciones de figuras humanas son consideradas contrarias al islam. Manifestaron y señalaron en su decreto, concretamente que:
"Todas las imágenes del país deben ser destruidas porque fueron consideradas en el pasado deidades por los infieles. Ahora son respetadas y podrían volver a ser objeto de adoración” 
Wakil Ahmed Mutawakel, ministro talibán de Relaciones Exteriores, respondió ante la ONU a la pregunta sobre la posibilidad de que la orden de destrucción fuera modificada:
“¿Han visto ustedes alguna vez al Emirato Islámico de Afganistán (nombre oficial del régimen de los talibanes) retractarse de alguna de sus decisiones?” 

Históricamente, Afganistán está en un cruce de caminos en el centro de Asia y recibió influencia de Grecia India y China siendo un centro de cultura budista antes de ser conquistado por el islam en el siglo XI. Alrededor y en la llanada bajo la estatua del Buda que destruyeron los talibanes, aún siguen viviendo miles de familias en cuevas y poblaciones. Bamiyán (Bāmiyān) está ubicada en la antigüa Ruta de la Seda, una ruta de caravanas que une China e India y denominada así por el principal producto que circulaba en esta importante ruta comercial. Fue el lugar de varios monasterios budistas, y un gran centro para la religión, la filosofía, y el arte greco-budista. Fue también el sitio de los devotos budistas en el siglo II, y durante el tiempo de la invasión islámica en el siglo IX. Aunque es una población sin servicios básicos como agua o electricidad, su mercado central de la ciudad es uno de los más importantes en el paso entre China e India.

Baktay (Nikbakht Noruz), es una niña de seis años que llevada por la curiosidad que siente por su vecino Abbas (Abbas Alijome), el cual está aprendiendo a leer en la escuela, y ella también decide que es hora de aprender a leer e ir a la escuela con el fin de no sentirse menospreciada y aprender historias divertidas. La aventura comienza cuando se percata de que necesita un cuaderno y un lápiz o si no, según Abbas, no será aceptada en la escuela. Poco podría imaginar Baktay  en ese momento que este no será el único obstaculo que tendrá que superar para asistir y tomar clase. Una observación de la vida cotidiana en un mundo talibán a través de los ojos de una inocente niña afgana.

El grupo ultrarreligioso talibán que ocupaba la mayor parte del país, estaba en guerra civil con otros cuatro partidos. Habían prohibido la música, las películas y que los hombres se afeitasen la barba. Las mujeres debían usar el “chador”, vestimenta que las cubre de la cabeza a los pies, tenían prohibido estudiar, maquillarse y salir a la calle si no eran acompañadas por un hombre de la familia, entre otras prohibiciones.

Todos los actores de está película, como muchas otras de Hana y su saga familiar de actores, directores y productores, son personas comunes no profesionales del mundo de la actuación que sorprenden por su genial naturalidad y de la que, con todo respeto, muchos profesionales o aspirantes del arte de la actuación deberían tomar apunte objetivo.